Parte I: El miedo.

Y que sembrar pasado en gargantas sin papel no sea frágil como el envés paralelo a tu mirada que no fue mientras el pasado se plaga de sombras que hacen eco en los retratos vacíos colgados en paredes del ayer. Soy mitad, soy soledad, soy Junio que muere en mantel circular. Cuento en mi interior hasta llegar a mi, somos seis, somos impar, como Junio en su mitád. Seis copas, una vacía. Vinos tintos y un vaivén. Dos son mitad en sintonía, tres son risas sinfonía ¿Y yo?, autor en soledad. Bailan sin compás las sombras de las velas riendo en tu nariz mientras espío tu sonrisa... Una canción y una nueva despedida guardada en el rincón de mi creada libertad. Pero quedó encendido un hilo en llama y abierto nuestro pronto adiós. Y lo pensé, quiero volverte a ver. Dudo. ¿Que nos perdemos por temor de la mirada que (creemos) nos observa? vivir calculando acciones cotidianas encerrados en la mirada ajena, vivir en un eterno circulo del que dirán. Pero el miedo está como aquel sauce que renace en primavera tras el amague de morir en grises soledades. Miedo a caer, miedo a conocer, al rechazo... Al querer. El miedo a la vulnerabilidad y a volver a caminar los mismos pasos desandados del dolor. Todos somos presos de nuestra propia libertad vivida. El miedo paraliza... Y te fuiste. Por cobarde no te hablé, por miedo me alejé. Pero alguna melodía quedó resonando en tu sonrisa y volví a caer en los abismos de tu mirada. ¿Porque no aprender a gritar lo que sentimos? Callar ¿Nos protege? Que valiente dicen el que no deja caer sus lágrimas. Transformemos el miedo en aventura, no hizo falta desnudar la belleza de una flor para decidir vivir (Y te invité) -¿Querés... Querés ir al cine en la semana?...



Incertidumbre... tic-tac tic-tac tic-tac tic-tac


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9 comentarios:

Lazarillo Mochilero dijo...

Justamente el miedo se ahuyenta con la libertad, que se pelea y debe conservarse cotidianamente. Un ser sin libertad, imbuido en sus miedos es un ente que se supone posee sentidos, pero atrofiados, oprimidos, sin razón de ser. ¿ Para qué vivir si no se es capaz de sentir ?

Todos los días miro al cielo y me despliego, es un buen ejercicio.

Slds Tinchazo.

Anónimo dijo...

dulce incertidumbre... vamos a ser mitad en sintonía... y felicidad derivada de libertades compartidas...
silencio... suspiros... y silencio sonriente...

Juan dijo...

Pero que genial!! como me gusto! El relato me parecio copado la verdad salvo la parte en la que dice que valiente el que no deja caer sus lagrimas , yo lo veo al reves , es valiente el que deja caer sus lagrimas... Pero es solo una opinion!
Y mil gracias por pasar por mi blog!
Paso mas seguido lo prometo!

Beso

Juancho!

Agus-tincho dijo...

Mil gracias Juan!!
Justamente... Comparto lo que vos decís, por eso puse "que valiente -dicen- el que no deja caer sus lágrimas". Expresando que es lo que se dice en general, y yo no estoy de acuerdo.
Estamos en contacto, y gracias nuevamente.

Tincho

Juan dijo...

Hola me pase nuevamente y lei cosas anteriores...Es gratamente agradable leerte agus :)
Si queres agregame al msn jeje nada mejor que tener a un Juanos en tu lista :)

jejeje

beso!

Juancho!

Juan dijo...

Ahh me olvidaba! te agregue a mi lista de blogs preferidos , por supuesto!

beso!

Juancho!

Anónimo dijo...

Que palabras!! Que belleza, que suerte, que envidia la persona a quien se lo dedicaste.
nunca me escribieron algo así!
Hace rato no posteabas.

Ju.

Caro dijo...

Ahhh pero vos sos un tesoro... vas a ver si te dicen que si...

Agus-tincho dijo...

Gracias Juanos!! anonimo y caro, grosa!!