Años atrás se fusionaron la paz y la locura, la razón sin su cordura y la eternidad contenida en su jamás compartido. El hablaba cuando así lo creía, ella callaba solo cuando sobre el dormía. Antagonistas por naturaleza, sal, ríos y mar. El de miradas sostenidas, ella ríe. El habla, ella calla, el la acaricia, ella duerme, el mundo se detiene suavemente en su ombligo. Caminaban por el sendero inmortal entre únicas metas: Amar... Compartir. Y pensar que su fantasía sería, lentamente, destruída, la muerte esperaba impaciente en la vulnerable esquina. El vivía entre paredes blancas de tintes gris hospital entre anuncios parlantes de muerte silenciada, ella empezó a contar los días, el comenzó a restar, ellos aprendieron a llorar. A el le quedaban 10 meses de vida. ¿Y que queda si tu vida tiene un final anunciado? Queda disfrutar, aprender, vivir, sonreir, reir... -Te quedan 6 meses de vida. Abrazar, añorar, compartir, sin privilegios de soñar. -Te quedan dos meses de vida... Ella dejó de cantar, dejó de reír, ella calla, pero sobre el no está dormida. El intenta hablar, jamás se quejará, jamás admitirá sentir dolor. El dice estar bien, pero el solitario espectador ve una lágrima que cae con bandera dolor pensando, a cada segundo, que no los verá crecer. Y entre horas mal resueltas y cuerpos débiles, llega la hora, su hora. Después de compartir, queda partir. -Te quedan 3 días de vida. Yo estoy con ella y con el aferrando una mano que se va... La gota que brindó el frío rocío madrugada en la ventana dejó su zigzag, la hoja dejó aireosa de caer y el reloj detuvo su tic-tac, todo se detuvo cuando el dejó de respirar. Ella queda en la nada, el se transforma en alma, ella lo besa pero el ya no lo siente. Fue un padre, un padre que se fue. Ella aún no vuelve a reír y el jamás volvió a mirar. Fui testigo del amor más puro hasta su final, y entre llanto interrumpido ella dice, gracias, gracias por amar, pero el ya no lo puede escuchar.
Poco tiempo atrás se cruzó el placer y lo perdido, sembraron flores, cosecharon miedo, disfrutaron cielo. Eran paz en sus locuras, eran eterna criatura, al hablar calla, al sonreír vuelve a callar, y al callar, mirar. Era su sol, su do re mayor. Eran luna y su reflejo, eran tarde sin melancolía. El te ama, y yo soy testigo. Con tus manos tocó el laurel, con tu boca olvidó el ayer, con vos estaba su mañana. El creía en amores pasajeros, hasta que tus raíces sembraron piel en su querer, hoy el es olmo en pie, sauce que aprendió a llorar. Cayó en el abismo del sentir, Cayó, creyó, aprendió, se soñó, con vos, su mañana tu canción, su mi fa sol. Pero algo cambiaría, por incierto cruel destino, debes partir hacia el olvido, la muerte de su amor esperaba en la esquina. Le quedan 2 meses de amor. ¿Como amar? ¿Como seguir cuando el sabe que te vas? Tanto vivido, compartido, asumido, tanta felicidad, tantos últimos besos. Le quedan 3 semanas de amor. Tanto miedo, tanta lágrima, tanto último abrazo sentido. Le quedan 3 días de amor... Tanto, tanto dolor. Hoy, callado casi ausente, te miró mientras guardás resabios del amor que de el te quedó en tu valija marrón. Te vas, dejás todo atrás. Después de compartir, queda partir. Lo mirás, y llorás. El te mira, paciente, atento, eterno... Te abraza firme, te susurra -Gracias por haber sido parte de mi vida. Te abrazó más y lloró, y eso que es hombre sin lágrimas compartidas. El te ama, te pierde, el te besa y se despierta, el te sueña... hoy en su ayer. Y está acá, frente al monitor, escribiendo su último adiós en su blog. Te veo partir, te veo mirar atrás, y yo camino, con la ilusión que corras a mí a cada segundo. Partís lejos de mí, te vas, me quitás mi sentir, derramas mi pasión, arrebatas mi ilusión pero vos... vos me enseñaste lo que es el amor.
Y acá estoy, en mares de pocas alegrías añorando miradas sostenidas, alimentando crudos miedos. Ver morir, ver partir. Sintiendo últimos alientos, sintiendo últimos besos. Entre amores de finales anunciados, temo al cálculo racional. Un gen acá, más otro gen allá. Nunca salteó una generación y... son diez años menos cada vez... Del perder queda sumar, añorar, valorar, detener el reloj e inmortalizar cada mirada, cada abrazo, cada amanecer. Perdés y creces, perdés y aprendes a disfrutar cada querer y amar a pura piel. Y nos transformarnos en viajeros solitarios y ausentes espectadores, silenciosos admiradores del mundo ajeno que nos rodea. Embellecés lo cotidiano, te sumergís en lo sublime, admiras lo sencillo, valoras lo simple. Y los ves a ellos, discutiendo, cosechando un mal pasar, uno se enoja, el otro se enoja más, ilusos... Se creen inmortal. Escuchas a ella, interiorizando amarguras por no pedir disculpas, y lo ves a el, discutiendo con sus padres como si el mañana estuviera asegurado en algún contrato fiel. ¿Hace falta un final anunciado para disfrutar cada pasar? ¿Como sería vivir tu vida si te dicen que mañana se termina? ¿Si a quien amas le queda 1 día de vida? De la experiencia... Elegí vivir. Aprendí que desde que nacemos, empezamos a morir. Desde que nos encontramos, empezamos a perdernos. Pero entendí... No tengo miedo a morir, tengo miedo a no vivir...
Regalale una rosa a tu madre, abrazá en silencios a tu padre, invita a cenar a quien te ama, decile a el que lo amás... ¿Como sería tu vida... si mañana se termina? Hoy es temprano, mañana puede ser tarde.
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